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**Poesía** (Federico García Lorca)

Estos días he estado revolviendo entre mis libros de poesía y he recordado una que es una verdadera joya y que me gustaría compartir con todos vosotros. La poesía es una de mis grandes pasiones y esta en particular tiene un gran valor sentimental para mí ya que la descubrió mi hermano, junto con otra que os pondré próximamente, y me las regaló cuando yo era bastante jovencita (gesto que no solía tener muy a menudo hacia mi persona). Pero como podéis comprobar, hay regalos que merecen toda una vida y que guardo celosamente en mi pequeño corazón.

EL POETA PIDE A SU AMOR QUE LE ESCRIBA


Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.


El aire es inmortal. La piedra inerte
Ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.


Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.


Llena, pues, de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura.

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30 julio 2011

**Poesía** (Federico García Lorca)

Estos días he estado revolviendo entre mis libros de poesía y he recordado una que es una verdadera joya y que me gustaría compartir con todos vosotros. La poesía es una de mis grandes pasiones y esta en particular tiene un gran valor sentimental para mí ya que la descubrió mi hermano, junto con otra que os pondré próximamente, y me las regaló cuando yo era bastante jovencita (gesto que no solía tener muy a menudo hacia mi persona). Pero como podéis comprobar, hay regalos que merecen toda una vida y que guardo celosamente en mi pequeño corazón.

EL POETA PIDE A SU AMOR QUE LE ESCRIBA


Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.


El aire es inmortal. La piedra inerte
Ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.


Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.


Llena, pues, de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura.

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