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*Volar, lo que se dice volar...*

Me olvidaré de volar,
     volar, lo que se dice volar, no vuelo...
Me olvidaré de soñar,
     soñar, lo que se dice soñar, no suelo...
Me olvidaré de cantar,
     cantar, lo que se dice cantar, no puedo...
Me olvidaré de llorar,
     llorar, lo que se dice llorar, no es bueno...
Me olvidaré de vagar,
     vagar, lo que se dice vagar, no viene a cuento...
Me olvidaré de pensar,
     pensar, lo que se dice pensar, no es tan cuerdo...
Me olvidaré de sufrir,
     sufrir, lo que se dice sufrir, no es mi lamento...
Me olvidaré de esperar,
     esperar, lo que se dice esperar, no llena hueco...


Y mientras cierro los ojos
entenderás mi pesar,
pues desde que cambié mis alas
por tu hermosa libertad,
y encontré la salida
cuando me negué a entrar,
sentí la herida abierta
y entre sonrisas supurar,
pues tenías que mirar hacia arriba
si me venías a buscar,
y mis pies ya no tocaban el suelo
sólo querían bailar.
Despojada de todo, respirando sin miedo,
voy entonando misterioso cantar,
cierro los ojos
 y me dispongo a volar...
                                                                      (lo que se dice volar...)

*Recalculando La Ruta*


*Ilustración de Alfonso Casas*
Pues resulta que en mi casa (o mejor dígase la de mis padres, que es donde me biencrié), que somos muy refraneros, solemos decir a modo de consolación y aceptación del caos más absoluto y evidente que... "Ningún perdido se pierde", pues bien, yo soy el "perdido que se pierde".

Y como parece que en esta época estival tan bonita y aventurera todo el mundo aprovecha para irse de viaje, yo estoy pensando que voy a ver si me centro y me voy re-ubicando, porque resulta que me paso el día viajando, vaya que sí... y es que este corazón mío se las pasa latiendo de acá para allá de aventuras en historias y de sonrisas en lamentos.

Y está claro que todos sabemos cómo y cuándo comienza un viaje pero... ¿cómo termina? ¿cuándo? y ¿por qué?.  A mi me encanta la improvisación, soy aventurera a más no poder... ¡me meto en cada lío! Por mucho esmero que haya puesto en preparar el equipaje, siempre se me olvida algo. Latir de este modo está sujeto a innumerables imprevistos de todo tipo y para algunas cosas una nunca está preparada. Imaginemos, por ejemplo, que mi mueca desgobernada se queda atrapada en la retina de un alma sedienta de calma; imaginemos también que la poca suerte de mis chistes malos, mi ironía bienintencionada o mis refranes a destiempo se entremezclan como bebida adulterada en las venas de algún precioso ser atravesando un mar de turbulencias inesperadas que azotan sin piedad algún tramo de su propio viaje... Pues imaginad conmigo, por favor, porque el desastre está servido, y mientras atravieso a velocidad terminal tres barreras de prohibido el paso, tiro a derecho una rotonda de seis salidas y me dejo la última oportunidad de cambio de sentido, llego a un tramo sin iluminar con frenado de emergencia en el que me quedan tres o cuatro pulsaciones distraídas gritando en el mismísimo filo de un gigantesco abismo ¿¡quién coño ha quitado ese puente de ahí!? (y es que a veces también me gusta ser mal-hablada: ¡¡cojones ya!!).

Pues que así me paso el tiempo, queridos, de acá para allá conquistando sueños imposibles y, sobre todo, corazones increíbles. Y cuanto más perdida estoy más viva me siento.

Así pues, con tanto ajetreo y la maleta perdida, me quedo parada en la misma orilla. Mi corazón valiente quiere seguir la ruta, sabe que no se equivoca, la manera fácil sería la más absurda, así que voy a apresurarme a trazar de nuevo caminos y playas, lo único que fallaba eran los viejos mapas. 

Menos mal que cuento con un par de vocecillas -con nombres y apellidos, nada que ver con ese fastidioso TomTom que perseguía a JerryJerry y que nadie conoce- que con mucho cariño y grandes dosis de paciencia me orientan y cuidan cuando me caigo, me sonríen y me arrullan y me recuerdan que, hace la friolera de unos tres segundos, estamos,... "Recalculando la Ruta".

*Abracadabra*

Vertederos del mal y los más oscuros abismos,
serpentean ansiosos por el borde de sus ojos, 
agónicas ilusiones disfrazadas de espejismos,
que destiñen ansiosas a favor de sus antojos.


Atracción ingrávida ardiendo en su mirada,
el poder en sus manos y la fuerza inherente
son mar de fuego de una sola llama,
hoguera alumbrando sentencias de muerte.


Conjuros, locura y secretos, nunca parecen los mismos,
oscuras tinieblas se enredan entre sus sueños rotos,
vanidades que le empujan hacia horribles cataclismos,
y alimentan antiguos miedos que pertenecieron a otros.


Cada nuevo universo resurge con furia de la nada,
alimentando su corazón, reconstruyendo su mente,
iluminando con timidez su tembloroso y quebrado alma,
difuminando colores, texturas, sonrisas y suerte.


* * * * *
A B R A C A D A B R A
Traducida del hebreo antiguo, esta poderosa y mágica palabra significa:
"ENVÍA TU FUEGO HASTA EL FINAL"

*Ment-ira*

"La realidad misma es la que puede asumir la función de la afirmación de sus derechos irrenunciables"

¿Por qué no podemos escapar de la mentira? 
Es tan vieja como el mundo, pero nunca estuvo tan desarrollada, organizada y difundida como en la sociedad actual. Una sociedad que permanece inerme ante un fenómeno que pervierte las relaciones humanas hasta límites insospechados y distorsiona la visión de lo real.

Pensamientos y sentimientos ligados a este mal que nunca nos deja indiferentes, que nos cabrea, nos desanima, nos angustia y que destruye la confianza cuando se da entre las personas que más queremos y que, muchas veces, dicen hablar en honor a la verdad.

Soy de esas personas a las que se les llena la boca maldiciendo la mentira y a los mentirosos, pero debo reconocer que, si bien no me duele tanto el formato de la mentira en si, muchas veces me ahogo en la desazón de las causas que conducen a ella. Tal vez la principal razón no sea otra que en algún momento también yo lo he hecho conmigo misma. 

Hay mentiras que se tornan caricias y versos en el primer pensamiento al despertar y en el último suspiro al descansar.
Hay otras que se convierten en sollozos y lamentos y nos sacuden el alma o nos invitan a la calma.
Hay mentiras envueltas de humo con sabor a café y mentiras que ni siquiera saben a mentiras.
Hay mentiras disfrazadas de sueños y sueños que dejaron de ser mentiras.

Defender la verdad, a veces, cuesta más que inventar una mentira. Y es así como sin querer, como sin dudar, nos engañamos a nosotros mismos intentando no sufrir. Pero ocultar una emoción es tan difícil como inventarse una nueva para tapar otra que no se quiere mostrar. La deliberación produce sufrimiento y este hecho nos convierte en seres vulnerables y tristes.

También las creamos, sentimos y decimos según la época de nuestras vidas.
Bien sea por no poder perdonarnos los errores cometidos, por no saber superar los obstáculos haciéndonos falsos triunfadores; Tal vez por no sentirnos capaces de superar la verdad que nos adversa; O por ese primer encuentro con el mundo real que tanta frustración nos crea.

Y de más ancianos a más jóvenes llegamos a las mentiras que inventan los niños en la misma medida en que sus fantasías se mezclan con la realidad... y para mi sorpresa y admiración me hago eco de las mentirijillas de una niñita a la que adoro, mi sobrina que tiene siete años de edad y que es capaz de distorsionar cualquier acontecimiento en el que, con gran entusiasmo, se compromete a la más dura de las hazañas cruzando los dedos a su espalda (como todos hemos hecho alguna vez), con el único y maravilloso propósito de llamar tu atención en su gesto de "maldad" y provocar un contacto físico, que bien pueden ser cosquillas, y que con toda seguridad acabará en un gran abrazo.

La mente humana es maravillosa, que no nos separen las mentiras, y que cruzar los dedos sólo sea el gesto que te indique que necesito tu abrazo de VERDAD.

*Paseo del Silencio*


El camino de ida invitaba al misterio,
el horizonte de frente,
a los pies el mar.

Un rincón escondido,
donde el alma se mece,
entre sentencias de humo y regueros de sal.

Entre el amor y el hastío,
la luz del sol languidece,
con cuatro versos tristes aún por recitar.


Pero si las manos hubieron de unirse para empezar a caminar,
no pudieron sus ojos, al volver, dejar de llorar.
¿Qué tramaba la oscura noche?
¿Por qué la magia dejó de funcionar?


Como dos niños perdidos,
envueltos en llanto y en dudas que crecen,
sin un futuro con el que soñar.

Dejarían de ser el extraño pulular dormido,
del último rayo de luna que no aparece,
arrasada de sombras a las que apagar.

Pero es entonces, en el peor de lo silencios,
cuando las almas forman su peculiar y sigiloso camino,
y mientras ambas siluetas se van fundiendo en un solo latido,
no habrá más desafíos, ni cambios de sentido.

24 noviembre 2016

*Volar, lo que se dice volar...*

Me olvidaré de volar,
     volar, lo que se dice volar, no vuelo...
Me olvidaré de soñar,
     soñar, lo que se dice soñar, no suelo...
Me olvidaré de cantar,
     cantar, lo que se dice cantar, no puedo...
Me olvidaré de llorar,
     llorar, lo que se dice llorar, no es bueno...
Me olvidaré de vagar,
     vagar, lo que se dice vagar, no viene a cuento...
Me olvidaré de pensar,
     pensar, lo que se dice pensar, no es tan cuerdo...
Me olvidaré de sufrir,
     sufrir, lo que se dice sufrir, no es mi lamento...
Me olvidaré de esperar,
     esperar, lo que se dice esperar, no llena hueco...


Y mientras cierro los ojos
entenderás mi pesar,
pues desde que cambié mis alas
por tu hermosa libertad,
y encontré la salida
cuando me negué a entrar,
sentí la herida abierta
y entre sonrisas supurar,
pues tenías que mirar hacia arriba
si me venías a buscar,
y mis pies ya no tocaban el suelo
sólo querían bailar.
Despojada de todo, respirando sin miedo,
voy entonando misterioso cantar,
cierro los ojos
 y me dispongo a volar...
                                                                      (lo que se dice volar...)

11 julio 2016

*Recalculando La Ruta*


*Ilustración de Alfonso Casas*
Pues resulta que en mi casa (o mejor dígase la de mis padres, que es donde me biencrié), que somos muy refraneros, solemos decir a modo de consolación y aceptación del caos más absoluto y evidente que... "Ningún perdido se pierde", pues bien, yo soy el "perdido que se pierde".

Y como parece que en esta época estival tan bonita y aventurera todo el mundo aprovecha para irse de viaje, yo estoy pensando que voy a ver si me centro y me voy re-ubicando, porque resulta que me paso el día viajando, vaya que sí... y es que este corazón mío se las pasa latiendo de acá para allá de aventuras en historias y de sonrisas en lamentos.

Y está claro que todos sabemos cómo y cuándo comienza un viaje pero... ¿cómo termina? ¿cuándo? y ¿por qué?.  A mi me encanta la improvisación, soy aventurera a más no poder... ¡me meto en cada lío! Por mucho esmero que haya puesto en preparar el equipaje, siempre se me olvida algo. Latir de este modo está sujeto a innumerables imprevistos de todo tipo y para algunas cosas una nunca está preparada. Imaginemos, por ejemplo, que mi mueca desgobernada se queda atrapada en la retina de un alma sedienta de calma; imaginemos también que la poca suerte de mis chistes malos, mi ironía bienintencionada o mis refranes a destiempo se entremezclan como bebida adulterada en las venas de algún precioso ser atravesando un mar de turbulencias inesperadas que azotan sin piedad algún tramo de su propio viaje... Pues imaginad conmigo, por favor, porque el desastre está servido, y mientras atravieso a velocidad terminal tres barreras de prohibido el paso, tiro a derecho una rotonda de seis salidas y me dejo la última oportunidad de cambio de sentido, llego a un tramo sin iluminar con frenado de emergencia en el que me quedan tres o cuatro pulsaciones distraídas gritando en el mismísimo filo de un gigantesco abismo ¿¡quién coño ha quitado ese puente de ahí!? (y es que a veces también me gusta ser mal-hablada: ¡¡cojones ya!!).

Pues que así me paso el tiempo, queridos, de acá para allá conquistando sueños imposibles y, sobre todo, corazones increíbles. Y cuanto más perdida estoy más viva me siento.

Así pues, con tanto ajetreo y la maleta perdida, me quedo parada en la misma orilla. Mi corazón valiente quiere seguir la ruta, sabe que no se equivoca, la manera fácil sería la más absurda, así que voy a apresurarme a trazar de nuevo caminos y playas, lo único que fallaba eran los viejos mapas. 

Menos mal que cuento con un par de vocecillas -con nombres y apellidos, nada que ver con ese fastidioso TomTom que perseguía a JerryJerry y que nadie conoce- que con mucho cariño y grandes dosis de paciencia me orientan y cuidan cuando me caigo, me sonríen y me arrullan y me recuerdan que, hace la friolera de unos tres segundos, estamos,... "Recalculando la Ruta".

16 junio 2016

*Cuestión de Prioridades... o No*

09 mayo 2016

*Abracadabra*

Vertederos del mal y los más oscuros abismos,
serpentean ansiosos por el borde de sus ojos, 
agónicas ilusiones disfrazadas de espejismos,
que destiñen ansiosas a favor de sus antojos.


Atracción ingrávida ardiendo en su mirada,
el poder en sus manos y la fuerza inherente
son mar de fuego de una sola llama,
hoguera alumbrando sentencias de muerte.


Conjuros, locura y secretos, nunca parecen los mismos,
oscuras tinieblas se enredan entre sus sueños rotos,
vanidades que le empujan hacia horribles cataclismos,
y alimentan antiguos miedos que pertenecieron a otros.


Cada nuevo universo resurge con furia de la nada,
alimentando su corazón, reconstruyendo su mente,
iluminando con timidez su tembloroso y quebrado alma,
difuminando colores, texturas, sonrisas y suerte.


* * * * *
A B R A C A D A B R A
Traducida del hebreo antiguo, esta poderosa y mágica palabra significa:
"ENVÍA TU FUEGO HASTA EL FINAL"

09 febrero 2016

*Ment-ira*

"La realidad misma es la que puede asumir la función de la afirmación de sus derechos irrenunciables"

¿Por qué no podemos escapar de la mentira? 
Es tan vieja como el mundo, pero nunca estuvo tan desarrollada, organizada y difundida como en la sociedad actual. Una sociedad que permanece inerme ante un fenómeno que pervierte las relaciones humanas hasta límites insospechados y distorsiona la visión de lo real.

Pensamientos y sentimientos ligados a este mal que nunca nos deja indiferentes, que nos cabrea, nos desanima, nos angustia y que destruye la confianza cuando se da entre las personas que más queremos y que, muchas veces, dicen hablar en honor a la verdad.

Soy de esas personas a las que se les llena la boca maldiciendo la mentira y a los mentirosos, pero debo reconocer que, si bien no me duele tanto el formato de la mentira en si, muchas veces me ahogo en la desazón de las causas que conducen a ella. Tal vez la principal razón no sea otra que en algún momento también yo lo he hecho conmigo misma. 

Hay mentiras que se tornan caricias y versos en el primer pensamiento al despertar y en el último suspiro al descansar.
Hay otras que se convierten en sollozos y lamentos y nos sacuden el alma o nos invitan a la calma.
Hay mentiras envueltas de humo con sabor a café y mentiras que ni siquiera saben a mentiras.
Hay mentiras disfrazadas de sueños y sueños que dejaron de ser mentiras.

Defender la verdad, a veces, cuesta más que inventar una mentira. Y es así como sin querer, como sin dudar, nos engañamos a nosotros mismos intentando no sufrir. Pero ocultar una emoción es tan difícil como inventarse una nueva para tapar otra que no se quiere mostrar. La deliberación produce sufrimiento y este hecho nos convierte en seres vulnerables y tristes.

También las creamos, sentimos y decimos según la época de nuestras vidas.
Bien sea por no poder perdonarnos los errores cometidos, por no saber superar los obstáculos haciéndonos falsos triunfadores; Tal vez por no sentirnos capaces de superar la verdad que nos adversa; O por ese primer encuentro con el mundo real que tanta frustración nos crea.

Y de más ancianos a más jóvenes llegamos a las mentiras que inventan los niños en la misma medida en que sus fantasías se mezclan con la realidad... y para mi sorpresa y admiración me hago eco de las mentirijillas de una niñita a la que adoro, mi sobrina que tiene siete años de edad y que es capaz de distorsionar cualquier acontecimiento en el que, con gran entusiasmo, se compromete a la más dura de las hazañas cruzando los dedos a su espalda (como todos hemos hecho alguna vez), con el único y maravilloso propósito de llamar tu atención en su gesto de "maldad" y provocar un contacto físico, que bien pueden ser cosquillas, y que con toda seguridad acabará en un gran abrazo.

La mente humana es maravillosa, que no nos separen las mentiras, y que cruzar los dedos sólo sea el gesto que te indique que necesito tu abrazo de VERDAD.

26 enero 2016

*Paseo del Silencio*


El camino de ida invitaba al misterio,
el horizonte de frente,
a los pies el mar.

Un rincón escondido,
donde el alma se mece,
entre sentencias de humo y regueros de sal.

Entre el amor y el hastío,
la luz del sol languidece,
con cuatro versos tristes aún por recitar.


Pero si las manos hubieron de unirse para empezar a caminar,
no pudieron sus ojos, al volver, dejar de llorar.
¿Qué tramaba la oscura noche?
¿Por qué la magia dejó de funcionar?


Como dos niños perdidos,
envueltos en llanto y en dudas que crecen,
sin un futuro con el que soñar.

Dejarían de ser el extraño pulular dormido,
del último rayo de luna que no aparece,
arrasada de sombras a las que apagar.

Pero es entonces, en el peor de lo silencios,
cuando las almas forman su peculiar y sigiloso camino,
y mientras ambas siluetas se van fundiendo en un solo latido,
no habrá más desafíos, ni cambios de sentido.