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FELICIDAD

Vive en nuestros sueños esa tan deseada felicidad,
y en pos de tan valorado tesoro vivimos y actuamos,
y buscamos sin tregua todo aquello que nos la proporcione.
Tanto es así que orientamos hacia ella nuestras vidas.

De repente ocurre algo que nos la muestra verdaderamente cerca,
y acariciamos su rostro y nos regala la más inmensa, la más hermosa,
y de repente creemos que por fin se haya en nuestras manos,
se siente tan grande, tan intensa.

Y por momentos creemos que todo lo que ocurra va a ser así,
todo lo que venga lo hará regado de su esencia,
que a partir de este momento la suerte estará de nuestra parte,
y que pase lo que pase, nada puede ir mal.

Pero no, la verdad es que esa felicidad  que es tan grande como el universo,
tan real como el tiempo, tan mágica como el cielo, tan viva como nuestro pecho,
nos inunda y nos atrapa y dura sólo ese momento,
y por ese momento se queda con nosotros,
y por ese momento se quedará toda la vida,
y por ese momento, toda mi vida, regalo eterno, que me inundó el alma.

Y se va ligera y efímera como el viento,
y nos deja por completo al descubierto,
y se torna en desvelo y desconsuelo.

Pero siempre nos quedará ese momento, 
regalo de vida que no la enriquece tanto como la llena de sentido,
que se habrá anclado con tanta fuerza en el llanto,
que ni su huella ni el mundo habrán soñado amado tanto.


2 comentarios :

  1. Siempre nos quedará ese momento...
    Pues sí, por lo menos hasta que se nos acaben los recuerdos.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  2. Precioso poema Raquel, me has hecho recordar
    un beso y una sonrisa

    ResponderEliminar

26 julio 2011

FELICIDAD

Vive en nuestros sueños esa tan deseada felicidad,
y en pos de tan valorado tesoro vivimos y actuamos,
y buscamos sin tregua todo aquello que nos la proporcione.
Tanto es así que orientamos hacia ella nuestras vidas.

De repente ocurre algo que nos la muestra verdaderamente cerca,
y acariciamos su rostro y nos regala la más inmensa, la más hermosa,
y de repente creemos que por fin se haya en nuestras manos,
se siente tan grande, tan intensa.

Y por momentos creemos que todo lo que ocurra va a ser así,
todo lo que venga lo hará regado de su esencia,
que a partir de este momento la suerte estará de nuestra parte,
y que pase lo que pase, nada puede ir mal.

Pero no, la verdad es que esa felicidad  que es tan grande como el universo,
tan real como el tiempo, tan mágica como el cielo, tan viva como nuestro pecho,
nos inunda y nos atrapa y dura sólo ese momento,
y por ese momento se queda con nosotros,
y por ese momento se quedará toda la vida,
y por ese momento, toda mi vida, regalo eterno, que me inundó el alma.

Y se va ligera y efímera como el viento,
y nos deja por completo al descubierto,
y se torna en desvelo y desconsuelo.

Pero siempre nos quedará ese momento, 
regalo de vida que no la enriquece tanto como la llena de sentido,
que se habrá anclado con tanta fuerza en el llanto,
que ni su huella ni el mundo habrán soñado amado tanto.


2 comentarios :

Marrubi dijo...

Siempre nos quedará ese momento...
Pues sí, por lo menos hasta que se nos acaben los recuerdos.

Un beso.

Marijose Pérez dijo...

Precioso poema Raquel, me has hecho recordar
un beso y una sonrisa

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