Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

*Nada sucede*


Hoy me paro en este día gris,
observo de cerca mi realidad dormida,
abro los ojos, los brazos, las ventanas,
pero nada sucede.

El viento desbarata con desdén
la idea de un tiempo distinto,
la vida sigue, la vida se mueve,
pero nada sucede.

Espejismo extraño del tiempo detenido
se afana en afirmar mi sombra
junto a la fecha muerta de la ilusión dormida,
pero nada sucede.

Intento acercarte a mí destruyendo un sueño,
le canto al absurdo y resquebrajado momento,
te invito al amor de mi pecho desnudo,
pero ni siquiera tú sucedes.

*Aquellos juegos del querer*

En la noche mágica de los deseos, pidió se invirtiese el orden del juego.

Deseó con fuerza saciar la incertidumbre propia del amor,
deleitarse en los más simples placeres del encanto y desencanto,
recrearse en cada movimiento firme y divertido que tantas veces advirtió en sus semejantes.

La ilusión, la intriga, el deseo y la magia hicieron su parte y, esa dichosa noche de reyes, el deseo fue concedido...

La margarita agarró con emoción y gran intriga a aquel hombrecillo indefenso y al son de "me quiere" "no me quiere" le fue desmembrando con decisión y sin pausa, arrancándole a cada movimiento la posibilidad del abrazo, de un paso firme, de una real emoción o del sentido. Una vez hubo despojado de su cuerpo todo cuanto le adornaba y embellecía advirtió al desnudo el corazón del moribundo hombrecillo, al tiempo que el gesto y el alma de la margarita se fueron tiñendo de pura tristeza y desconcierto. 

El juego había concluido y poco importaba la innoble suerte del resultado, el corazón lanzaba ya sus últimos latidos y la margarita sintió la más absoluta derrota al entender que de poco servía aquel absurdo juego del querer si en su esencia, ya sin aliento, vio desvanecerse toda promesa de amor y su correspondiente emoción de vida y destino.

En ese instante arrancó sus raíces del suelo y en el más noble gesto de unión, belleza y lealtad cubrió con suavidad, mimo y ternura infinitas aquel pobre corazón, fundiéndose por toda la eternidad en su último y único "me quiere".

* * * * * * * * *

"Que tu espíritu de niño resurja esta noche con más fuerza, más amor y más humano que nunca, implorando y regalando respeto y viviendo en la belleza de ser y de existir."

16 enero 2015

*Nada sucede*


Hoy me paro en este día gris,
observo de cerca mi realidad dormida,
abro los ojos, los brazos, las ventanas,
pero nada sucede.

El viento desbarata con desdén
la idea de un tiempo distinto,
la vida sigue, la vida se mueve,
pero nada sucede.

Espejismo extraño del tiempo detenido
se afana en afirmar mi sombra
junto a la fecha muerta de la ilusión dormida,
pero nada sucede.

Intento acercarte a mí destruyendo un sueño,
le canto al absurdo y resquebrajado momento,
te invito al amor de mi pecho desnudo,
pero ni siquiera tú sucedes.

06 enero 2015

*Aquellos juegos del querer*

En la noche mágica de los deseos, pidió se invirtiese el orden del juego.

Deseó con fuerza saciar la incertidumbre propia del amor,
deleitarse en los más simples placeres del encanto y desencanto,
recrearse en cada movimiento firme y divertido que tantas veces advirtió en sus semejantes.

La ilusión, la intriga, el deseo y la magia hicieron su parte y, esa dichosa noche de reyes, el deseo fue concedido...

La margarita agarró con emoción y gran intriga a aquel hombrecillo indefenso y al son de "me quiere" "no me quiere" le fue desmembrando con decisión y sin pausa, arrancándole a cada movimiento la posibilidad del abrazo, de un paso firme, de una real emoción o del sentido. Una vez hubo despojado de su cuerpo todo cuanto le adornaba y embellecía advirtió al desnudo el corazón del moribundo hombrecillo, al tiempo que el gesto y el alma de la margarita se fueron tiñendo de pura tristeza y desconcierto. 

El juego había concluido y poco importaba la innoble suerte del resultado, el corazón lanzaba ya sus últimos latidos y la margarita sintió la más absoluta derrota al entender que de poco servía aquel absurdo juego del querer si en su esencia, ya sin aliento, vio desvanecerse toda promesa de amor y su correspondiente emoción de vida y destino.

En ese instante arrancó sus raíces del suelo y en el más noble gesto de unión, belleza y lealtad cubrió con suavidad, mimo y ternura infinitas aquel pobre corazón, fundiéndose por toda la eternidad en su último y único "me quiere".

* * * * * * * * *

"Que tu espíritu de niño resurja esta noche con más fuerza, más amor y más humano que nunca, implorando y regalando respeto y viviendo en la belleza de ser y de existir."