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"Palabras del silencio"

Probablemente sea la primera y más importante lección que aprendí en mi vida...
 "EL VALOR DEL SILENCIO".
Siendo muy pequeñita me enseñaron que la voz de un niño molesta, que no hay nada en tí que sea lo suficientemente importante como para que se te preste atención, que tu opinión no cuenta. 
Y al sonido de cállate!!! tú no tienes opinión!!! se va forjando una actitud, sonido mudo del corazón.
Que duro resulta de entender para una personita que empieza a descubrir el mundo, a interesarse por él y por las personas que la rodean, entender qué hay de malo en compartir las emociones que se generan en su interior y en intentar aprender quizás a través del propio error del sonido de su voz, pero qué mala intención puede tener un niño???


Curiosamente una actitud que me llenó de argumentos para creer en las palabras, para disfrutar de ellas, tanto de su sonido y expresión como de su forma, de la calidad de sus tonos, pero sobre todo la importancia de dibujar en el viento los motivos de mi yo interior. 
Tan fluido y hermoso lo que te cuento como discreto y sincero lo que te escribo. El viento y sus sonidos, el grito y los susurros,  el acento y las canciones, la poesía y los acordes.


Y a día de hoy me veo y encuentro APRENDIENDO VIEJAS LECCIONES. Hoy descubro con la más absoluta tristeza que aquella niña que lloraba a escondidas por no poder opinar, recibe de nuevo otra bofetada por hablar. Poco importa lo que mi cabeza piense, mi corazón sienta o mis sentidos intuyan, poco importa si ya sólo tiemblan mis labios al acercarse a tí, y cuando un leve suspiro sueñe alcanzar tu oído ya tu corazón habrá ensordecido.


Y en este pobre corazón, convertido en pozo sin fondo, van cayendo emociones, ilusiones, frustraciones... las convierte en lágrimas de amor, en gritos de dolor. Disfraza de suspiros los miedos, y ahuyenta con canciones la soledad.


Pero el mundo no quiere escuchar. No necesita oír mis palabras. Soy sólo una pequeña pieza más en un todo desordenado y austero que poco tiene que ver con el mundo que soñé. Y en medio de todo este caos inhumano las personas viven esbozando valores que no son más que el disfraz perfecto a sus propias barreras. 


Tal vez mis palabras no deban alcanzar tu oído, antes de que me taparas la boca yo ya me quise muda para no verte sufrir. Me encierras en mi pequeña jaula de emociones, y eso sólo me recuerda cuán grande es mi corazón. Encerraré para siempre mil "TE QUIERO", ahogaré entre mi pecho las canciones, el sonido de mi risa o el latido del amor. Pero nada de eso le hará a este corazón sentir más pequeño, ya que, de nuevo convertido en niño, aprende el lenguaje de lo importante.
No le habla el mar a su orilla? no se funde con las rocas en un grito enfurecido? no les regala la más bella canción en el sonido de su ir y venir tranquilo y palpitante?
Y aún más hermosa si cabe... esa declaración de amor que le brinda el viento a la vida con sus murmullos y sus besos. Se esconde entre los árboles y les regala su risa, su furia, les abraza con su voz. 
Tan natural como la vida, tan real como mis sueños, tan inmortal como mi amor. SIEMPRE

De puntillas...

¿¿¿Y qué ocurre si esas justificaciones que utilizas por y para el amor no son tales y sólo se trata de una forma de intentar entender a los demás a través del propio sentimiento???.... pues.... no sé.... 


Se me ha caído la cabeza al suelo y veo que estoy descalza, ummmmm ya sé, en adelante caminaré de puntillas!!!
(por cierto, os conté que aprendí a andar de puntillas?? .... era sólo una anécdota)

27 abril 2012

"Palabras del silencio"

Probablemente sea la primera y más importante lección que aprendí en mi vida...
 "EL VALOR DEL SILENCIO".
Siendo muy pequeñita me enseñaron que la voz de un niño molesta, que no hay nada en tí que sea lo suficientemente importante como para que se te preste atención, que tu opinión no cuenta. 
Y al sonido de cállate!!! tú no tienes opinión!!! se va forjando una actitud, sonido mudo del corazón.
Que duro resulta de entender para una personita que empieza a descubrir el mundo, a interesarse por él y por las personas que la rodean, entender qué hay de malo en compartir las emociones que se generan en su interior y en intentar aprender quizás a través del propio error del sonido de su voz, pero qué mala intención puede tener un niño???


Curiosamente una actitud que me llenó de argumentos para creer en las palabras, para disfrutar de ellas, tanto de su sonido y expresión como de su forma, de la calidad de sus tonos, pero sobre todo la importancia de dibujar en el viento los motivos de mi yo interior. 
Tan fluido y hermoso lo que te cuento como discreto y sincero lo que te escribo. El viento y sus sonidos, el grito y los susurros,  el acento y las canciones, la poesía y los acordes.


Y a día de hoy me veo y encuentro APRENDIENDO VIEJAS LECCIONES. Hoy descubro con la más absoluta tristeza que aquella niña que lloraba a escondidas por no poder opinar, recibe de nuevo otra bofetada por hablar. Poco importa lo que mi cabeza piense, mi corazón sienta o mis sentidos intuyan, poco importa si ya sólo tiemblan mis labios al acercarse a tí, y cuando un leve suspiro sueñe alcanzar tu oído ya tu corazón habrá ensordecido.


Y en este pobre corazón, convertido en pozo sin fondo, van cayendo emociones, ilusiones, frustraciones... las convierte en lágrimas de amor, en gritos de dolor. Disfraza de suspiros los miedos, y ahuyenta con canciones la soledad.


Pero el mundo no quiere escuchar. No necesita oír mis palabras. Soy sólo una pequeña pieza más en un todo desordenado y austero que poco tiene que ver con el mundo que soñé. Y en medio de todo este caos inhumano las personas viven esbozando valores que no son más que el disfraz perfecto a sus propias barreras. 


Tal vez mis palabras no deban alcanzar tu oído, antes de que me taparas la boca yo ya me quise muda para no verte sufrir. Me encierras en mi pequeña jaula de emociones, y eso sólo me recuerda cuán grande es mi corazón. Encerraré para siempre mil "TE QUIERO", ahogaré entre mi pecho las canciones, el sonido de mi risa o el latido del amor. Pero nada de eso le hará a este corazón sentir más pequeño, ya que, de nuevo convertido en niño, aprende el lenguaje de lo importante.
No le habla el mar a su orilla? no se funde con las rocas en un grito enfurecido? no les regala la más bella canción en el sonido de su ir y venir tranquilo y palpitante?
Y aún más hermosa si cabe... esa declaración de amor que le brinda el viento a la vida con sus murmullos y sus besos. Se esconde entre los árboles y les regala su risa, su furia, les abraza con su voz. 
Tan natural como la vida, tan real como mis sueños, tan inmortal como mi amor. SIEMPRE

11 abril 2012

Rosana - Magia

09 abril 2012

De puntillas...

¿¿¿Y qué ocurre si esas justificaciones que utilizas por y para el amor no son tales y sólo se trata de una forma de intentar entender a los demás a través del propio sentimiento???.... pues.... no sé.... 


Se me ha caído la cabeza al suelo y veo que estoy descalza, ummmmm ya sé, en adelante caminaré de puntillas!!!
(por cierto, os conté que aprendí a andar de puntillas?? .... era sólo una anécdota)