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"sonríeme al partir"

Realmente no sé muy bien en qué momento de mi vida, en qué circunstancia o en qué situación decidí no mirar para atrás...

Algo que parece tan común y sencillo cuando se habla de caminar resulta extraño cuando se trata de vivir. De repente sé que soy consciente de que una vez que parta hacia adelante, no me giraré para echar un último vistazo, no me giraré para reconocer el viento que se aleja tras de mí, o simplemente no me volveré para ver si a tú también me añoras al segundo de partir.

Tal vez equivocada, me angustiaba la idea de que una última mirada no me permitiese ir y convertida en debilidad se agarrase a mis sentimientos como la más pesada carga. Y poco a poco el gesto se convierte en una actitud, poco a poco la actitud en delirio y a un poco más en la más absurda tristeza.

He ido jugando en la ruleta del destino, en sus idas y venidas, en el ímpetu de su tañido y hoy me devuelve su mirada. Es cierto que no me giré para rescatar en un último gesto el dolor, la añoranza, la pasión, la desdicha, el afán, la melancolía, el valor, la distancia, el amor, la rutina, la razón, la cordura, el tesón, la nostalgia..... el perdón. Más de una lágrima derramé por no haber reparado en la razón de mi propio ser, y hoy se agolpan y me atrapan, se disfrazan de pasado para enseñarme que ya no sabré caminar sin haber echado la mano a un lado, sin haber buscado un punto de apoyo en que girar y, por fin, un último vistazo atrás.


**Los retales de mi vida no quedan atrás, permanecen en mis ojos, en mis sueños, en mi ser.**

20 septiembre 2011

"sonríeme al partir"

Realmente no sé muy bien en qué momento de mi vida, en qué circunstancia o en qué situación decidí no mirar para atrás...

Algo que parece tan común y sencillo cuando se habla de caminar resulta extraño cuando se trata de vivir. De repente sé que soy consciente de que una vez que parta hacia adelante, no me giraré para echar un último vistazo, no me giraré para reconocer el viento que se aleja tras de mí, o simplemente no me volveré para ver si a tú también me añoras al segundo de partir.

Tal vez equivocada, me angustiaba la idea de que una última mirada no me permitiese ir y convertida en debilidad se agarrase a mis sentimientos como la más pesada carga. Y poco a poco el gesto se convierte en una actitud, poco a poco la actitud en delirio y a un poco más en la más absurda tristeza.

He ido jugando en la ruleta del destino, en sus idas y venidas, en el ímpetu de su tañido y hoy me devuelve su mirada. Es cierto que no me giré para rescatar en un último gesto el dolor, la añoranza, la pasión, la desdicha, el afán, la melancolía, el valor, la distancia, el amor, la rutina, la razón, la cordura, el tesón, la nostalgia..... el perdón. Más de una lágrima derramé por no haber reparado en la razón de mi propio ser, y hoy se agolpan y me atrapan, se disfrazan de pasado para enseñarme que ya no sabré caminar sin haber echado la mano a un lado, sin haber buscado un punto de apoyo en que girar y, por fin, un último vistazo atrás.


**Los retales de mi vida no quedan atrás, permanecen en mis ojos, en mis sueños, en mi ser.**