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¡ABRÁZAME!

Hoy no me subo en las alas del viento,
no buscaré la armonía en la inmensidad del cielo.
Esta vez no quiero detener el tiempo,
sólo ABRÁZAME.
Los segundos convertidos en sonoros y vibrantes latidos del corazón, marcarán de forma precisa el camino del encuentro.
Sólo un instante más y mi sueño convertido en pasión me acerca a tu ser. Un cruce de miradas y la más absoluta paz alrededor, ni una palabra, ni el más mínimo sonido.
El brillo de tus ojos delata toda la ternura mientras que dos lágrimas atraviesan mi rostro dibujando el más hermoso sentimiento de amor desbordado en estallidos de brillo y sal.
Comienza entonces la mágica danza de los sentidos... y cada poro de mi piel estremece al contacto con la tuya, energía y calor que se hacen fuego y pasión al mismo tiempo, encadenado de sentimientos declarados en cada gesto como nota reveladora del más celoso de los secretos.
Y como si se tratara de una precisa arma de amor, guías tus manos por mi espalda, atrapando con verdadero mimo y dedicación cada detalle y convirtiéndolo en la esencia poderosa que me invita a acariciar tu rostro.
Perdido ya tu cuerpo entre mis dedos reclama con ardor el roce leve y sereno de mis labios, que sellando ese preciso instante y convirtiendo nuestras almas en un solo ser arrebata al poderoso universo ese tan anhelado MOMENTO. Y ahí quedará por siempre, en la inmensidad del tiempo, inalcanzable e inmortal.
Y aunque se atrevieron nuestros cuerpos a girar sinuosos en el corazón de ese huracán, habrán forjado tan fuertes y nobles sus raíces que hasta la tierra podría estremecer convertida en testigo mudo del más bello y prodigioso milagro de amor que habita en nuestros brazos.

EL FAROLERO


El Farolero (El Principito)
El quinto planeta era muy extraño. Era el más pequeño de todos. Había apenas lugar para alojar a un farol y el farolero. El principito no lograba explicarse para qué podían servir, en algún lugar del cielo, en un planeta sin casa ni población, un farol y un farolero.
Cuando llegó al planeta saludó respetuosamente al farolero:
- Buenos días. ¿Por qué acabas de apagar el farol?
- Es la consigna - respondió el farolero - Buenos días.
- ¿Qué es la consigna?
- Apagar el farol. Buenas noches.
Y volvió a encenderlo.
- Pero, ¿Por qué acabas de encerderlo?
- Es la consigna - respondió el farolero.
- No comprendo - dijo el principito.
- No hay nada que comprender- dijo el farolero - .La consigna es la consigna. Buenos días.
Y apagó el farol.
Luego se enjugó la frente con un pañuelo a cuadros rojos.
Tengo un oficio terrible. Antes era razonable. Apagaba por la mañana y encendía la noche. Tenía el resto del día para descansar, y el resto de la noche de dormir...
- Y después de está época, ¿la consigna cambió?.
- La consigna no ha cambiado - dijo el farolero -. ¡Ahí está el drama! De año en año el planeta gira más rápido y la consigna no ha cambiado.
- ¿Entonces? - dijo el pricipito.
- Entonces, ahora que da una vuelta por minuto, no tengo un segundo de descanso. Enciendo y apago una vez por minuto.
- ¡Qué raro! ¡En tu planeta los días duran un minuto!
- No es raro en absoluto - dijo el farolero - Hace ya un mes que estamos hablando juntos.
- ¿Un mes?
- Si treinta minutos. ¡Treinta días!. Buenas Noches.
Y volvió a encender el farol.
El principito lo miró y le gustó el farolero que era tan fiel a la consigna. Recordó las puestas de sol que el mismo había perseguido, en otro tiempo, moviendo su silla. Quiso ayudar a su amigo:
- ¿Sabes?..., conozco un medio para que descanses cuando quieras...
- Siempre quiero - dijo el farolero.
Pues se puede ser a la vez fiel y perezoso.
El principito prosiguió:
- Tu planeta es tan pequeño que puedes recorrerlo en tres zancadas. No tienes mas que caminar bastante lentamente para quedar siempre al sol. Cuando quieras descansar, caminarás.... y el día durará tanto tiempo como tu quieras.
- Con eso no adelanto gran cosa - dijo el farolero -. Lo que me gusta en la vida es dormir.
- Es no tener suerte- dijo el principito
- Es no tener suerte - dijo el farolero -. Buenos días
Y apagó el farol.
Este, se dijo el principito mientras proseguía su viaje hacía más lejos, éste sería despreciado por todos los otros, por el rey, por el vanidoso, por el bebedor, por el hombre de negocios. Sin embargo, es el único que no parece ridículo. Quizá porque se ocupa de una cosa ajena a sí mismo.
Suspiró nostálgico y se dijo aún...
- Este es el único de quien pude haberme hecho amigo. Pero su planeta es verdaderamente demasiado pequeño. No hay lugar para dos....
El principito no osaba confesarse que añoraba a ese bendito planeta, sobre todo, por las mil cautrocientas puestas de sol, ¡cada veinticuatro horas!
Antoine de Saint-Exupéry

Una hermosa historia para dar paso a la mía....

Dime querido amigo, si no es inmensa en belleza la noche en mi planeta, en mi mundo, en mi YO

Ataviada de mis mejores galas como cada día, como cada noche, me dispongo a dar vida a mis FAROLILLOS.
Tan tímidos, humildes y perfectos, que pueden pasar desapercibidos durante horas, pero llegado el momento, y a un pequeño toque mágico de mis manos resplandecen hermosos en el ocaso del día.

No sé si es más emocionante la espera y el anhelo que me prodigan o ese preciso instante en el que, mágicamente, se convierten en el más absoluto y envolvente misterio de brillo y luz.

Un guiño despistado de mis ojos para convertirse en espejo fiel del calor, la ternura y complicidad, de ese alma palpitante con el que cada uno de ellos sobrevive y revive en el transcurso de su hermosa y sigilosa existencia, para reinventarse al amanecer de sus sentidos con un nuevo y renovado esplendor.

Y aquí seguiré.... fiel a su brillo y a mi amor, para descender armada de una gran sonrisa que ilumine mi planeta en cada nueva puesta de sol.

16 mayo 2011

¡ABRÁZAME!

Hoy no me subo en las alas del viento,
no buscaré la armonía en la inmensidad del cielo.
Esta vez no quiero detener el tiempo,
sólo ABRÁZAME.
Los segundos convertidos en sonoros y vibrantes latidos del corazón, marcarán de forma precisa el camino del encuentro.
Sólo un instante más y mi sueño convertido en pasión me acerca a tu ser. Un cruce de miradas y la más absoluta paz alrededor, ni una palabra, ni el más mínimo sonido.
El brillo de tus ojos delata toda la ternura mientras que dos lágrimas atraviesan mi rostro dibujando el más hermoso sentimiento de amor desbordado en estallidos de brillo y sal.
Comienza entonces la mágica danza de los sentidos... y cada poro de mi piel estremece al contacto con la tuya, energía y calor que se hacen fuego y pasión al mismo tiempo, encadenado de sentimientos declarados en cada gesto como nota reveladora del más celoso de los secretos.
Y como si se tratara de una precisa arma de amor, guías tus manos por mi espalda, atrapando con verdadero mimo y dedicación cada detalle y convirtiéndolo en la esencia poderosa que me invita a acariciar tu rostro.
Perdido ya tu cuerpo entre mis dedos reclama con ardor el roce leve y sereno de mis labios, que sellando ese preciso instante y convirtiendo nuestras almas en un solo ser arrebata al poderoso universo ese tan anhelado MOMENTO. Y ahí quedará por siempre, en la inmensidad del tiempo, inalcanzable e inmortal.
Y aunque se atrevieron nuestros cuerpos a girar sinuosos en el corazón de ese huracán, habrán forjado tan fuertes y nobles sus raíces que hasta la tierra podría estremecer convertida en testigo mudo del más bello y prodigioso milagro de amor que habita en nuestros brazos.

03 mayo 2011

EL FAROLERO


El Farolero (El Principito)
El quinto planeta era muy extraño. Era el más pequeño de todos. Había apenas lugar para alojar a un farol y el farolero. El principito no lograba explicarse para qué podían servir, en algún lugar del cielo, en un planeta sin casa ni población, un farol y un farolero.
Cuando llegó al planeta saludó respetuosamente al farolero:
- Buenos días. ¿Por qué acabas de apagar el farol?
- Es la consigna - respondió el farolero - Buenos días.
- ¿Qué es la consigna?
- Apagar el farol. Buenas noches.
Y volvió a encenderlo.
- Pero, ¿Por qué acabas de encerderlo?
- Es la consigna - respondió el farolero.
- No comprendo - dijo el principito.
- No hay nada que comprender- dijo el farolero - .La consigna es la consigna. Buenos días.
Y apagó el farol.
Luego se enjugó la frente con un pañuelo a cuadros rojos.
Tengo un oficio terrible. Antes era razonable. Apagaba por la mañana y encendía la noche. Tenía el resto del día para descansar, y el resto de la noche de dormir...
- Y después de está época, ¿la consigna cambió?.
- La consigna no ha cambiado - dijo el farolero -. ¡Ahí está el drama! De año en año el planeta gira más rápido y la consigna no ha cambiado.
- ¿Entonces? - dijo el pricipito.
- Entonces, ahora que da una vuelta por minuto, no tengo un segundo de descanso. Enciendo y apago una vez por minuto.
- ¡Qué raro! ¡En tu planeta los días duran un minuto!
- No es raro en absoluto - dijo el farolero - Hace ya un mes que estamos hablando juntos.
- ¿Un mes?
- Si treinta minutos. ¡Treinta días!. Buenas Noches.
Y volvió a encender el farol.
El principito lo miró y le gustó el farolero que era tan fiel a la consigna. Recordó las puestas de sol que el mismo había perseguido, en otro tiempo, moviendo su silla. Quiso ayudar a su amigo:
- ¿Sabes?..., conozco un medio para que descanses cuando quieras...
- Siempre quiero - dijo el farolero.
Pues se puede ser a la vez fiel y perezoso.
El principito prosiguió:
- Tu planeta es tan pequeño que puedes recorrerlo en tres zancadas. No tienes mas que caminar bastante lentamente para quedar siempre al sol. Cuando quieras descansar, caminarás.... y el día durará tanto tiempo como tu quieras.
- Con eso no adelanto gran cosa - dijo el farolero -. Lo que me gusta en la vida es dormir.
- Es no tener suerte- dijo el principito
- Es no tener suerte - dijo el farolero -. Buenos días
Y apagó el farol.
Este, se dijo el principito mientras proseguía su viaje hacía más lejos, éste sería despreciado por todos los otros, por el rey, por el vanidoso, por el bebedor, por el hombre de negocios. Sin embargo, es el único que no parece ridículo. Quizá porque se ocupa de una cosa ajena a sí mismo.
Suspiró nostálgico y se dijo aún...
- Este es el único de quien pude haberme hecho amigo. Pero su planeta es verdaderamente demasiado pequeño. No hay lugar para dos....
El principito no osaba confesarse que añoraba a ese bendito planeta, sobre todo, por las mil cautrocientas puestas de sol, ¡cada veinticuatro horas!
Antoine de Saint-Exupéry

Una hermosa historia para dar paso a la mía....

Dime querido amigo, si no es inmensa en belleza la noche en mi planeta, en mi mundo, en mi YO

Ataviada de mis mejores galas como cada día, como cada noche, me dispongo a dar vida a mis FAROLILLOS.
Tan tímidos, humildes y perfectos, que pueden pasar desapercibidos durante horas, pero llegado el momento, y a un pequeño toque mágico de mis manos resplandecen hermosos en el ocaso del día.

No sé si es más emocionante la espera y el anhelo que me prodigan o ese preciso instante en el que, mágicamente, se convierten en el más absoluto y envolvente misterio de brillo y luz.

Un guiño despistado de mis ojos para convertirse en espejo fiel del calor, la ternura y complicidad, de ese alma palpitante con el que cada uno de ellos sobrevive y revive en el transcurso de su hermosa y sigilosa existencia, para reinventarse al amanecer de sus sentidos con un nuevo y renovado esplendor.

Y aquí seguiré.... fiel a su brillo y a mi amor, para descender armada de una gran sonrisa que ilumine mi planeta en cada nueva puesta de sol.